Él aún no sabe qué es, pero le ocurrió una vez hace ya dos años y ahora empezó con mareos de vuelta. Mi papi pensó que con las pausas y la tranquilidad de San Juan se le iba a pasar, pero lamentablemente no fue así y pasó el año nuevo en cama. Después de comer el rico asado del abuelo, claro! 
En fin, en el segundo día de este año, mis papis salieron rumbo a San Luis con mi abuelita sanjuanina, Larosa.
Aquí en la provincia, tienen por costumbre agregarle "La" o "El" antes de los nombres. Por lo que todas las personas quedan con nombres que, a los oídos de mi papi, quedan muy simpáticos: Larosa, Elnello, Lagabriela, Elpablo...
Así es que los tres partieron temprano desde San Juan y llegaron a la ciudad de San Luis al cabo de unas horas. Yo por supuesto, iba tranqui en la panza de mi mami, mientras ella manejaba. La ruta entre San Juan y San Luis no tiene mayores paisajes para ver. Aun así, del aburrimiento, mi papi hizo algunas fotos. 

Llegamos a la ciudad capital de San Luis cerca del mediodía y la tía Julia nos recibió muy amablemente en su casa, en donde almorzamos con dos de sus tantos hijos y algunos de sus tantísimos nietos.
La tía Julia es tía de mi abuela Rosa, cuñada de mi bisabuelo Pantano. Ella es una señora muy simpática y muy activa, con un tono de voz muy cordial. 
Luego de almorzar emprendieron viaje hacia El Trapiche. Un lugar dentro de San Luis muy hermoso, al que fueron invitados mis papis y mi abu, por la familia Pantano.
Mi papi fascinado por el verde, comenzó a hacer fotos en la ruta, sin saber que el lugar que lo esperaba era mucho mucho más verde! 

Esta es una imagen que hizo mi papi desde un mirador de El Trapiche. Aquí peregrinan mis parientes Pantano todos los veranos! 
Y con esas vistas panorámicas, quien no querría volver! 
El primer día que llegaron a El Trapiche, mis papis conocieron a una gran cantidad de hijos de la tía Julia. La tía Julia tuvo 12 hijos! Se ve que a mi papi ya lo conocían por fotos, porque cuando el llegó todos lo saludaron por su nombre y lo trataban como un viejo conocido. Esto desorientó un poco a mi papi y se sumó a sus mareos, pero de a poco se fue amoldando y los mareos fueron pasando... 
Les presento a la tía Julia con uno de sus nietos y su hijo Darío, que vive en San Juan. Ellos gentilmente nos prestaron una habitación de la cabaña, para que mis papis y mi abu, no tengan que dormir en el bosque. 
Aquí esta Julia con su marido y sus dos hijas. Ellos viven en Puerto Madryn.
Aquí la tía Julia acompañada con otros tres de sus hijos: Rosario que vive cerca de la casa de mis papis; el Fifo, el menor de los hijos que vive en Canadá; y Virginia que vive en San Luis.

El Fifo, tiene una beba muy bonita, que aquí la vemos cuidada por su padrino. Un hombre de contextura grande, con un fuerte acento español, ya que el señor viene importado de España.
En la primera noche, el grupo de hijos, nietos, yernos, nueras y nosotros, que sumábamos cerca de 40 personas, comimos choripanes, con gaseosa y vino.
Yo pude disfrutar algo a través de mi mami, pero sin duda, voy a tener que tener paciencia para disfrutar realmente eso que los grandes comen con tantas ganas!
Al día siguiente la tía Julia hizo de guía de mis papis y mi abu, y nos llevó a pasear por los alrededores de El Trapiche. Primero fuimos a un monumento sutuoso llamado "Monumento al Pueblo Puntano de la Independencia" en una región llamada Las Chacras, que es el lugar donde un prócer muy conocido de mi país llamado Gral. José de San Martín preparó parte del ejercito argentino que cruzó la cordillera de Los Andes. Esto fue hace muchos muchos años, yo aún no había nacido... 


Estas son dos fotos panorámicas que mi papi me prestó de su álbum de fotos "La Vuelta al Trapiche en Noventa Imágenes". Para verlas mejor hagan click sobre la imagen.


Luego de pasear por tan suntuoso monumento que no tenía sillas ni sombras, fuimos a la Abadía de las Hermanas Benedictinas del Suyuque. Un lugar que a mi papi le hizo acordar un poco a "El Nombre de la Rosa", claro, sin Sean Connery. 
Todas hablaban bajito y el aire parecía no moverse dentro de la Abadía, bueno el tiempo tampoco. Pero eso era sólo en apariencia. La Abadía contaba con computadoras e Internet que eran hábilmente usadas hasta por la hermana mayor que tenía más de 90 años! Contaba también con un local de venta de productos artesanales hechos por las hermanas de la Abadía!
La tía Julia es una persona muy religiosa y es muy amiga de las hermanas de la Abadía. En la foto la podemos ver en posición de oración. El fantasma de la ventana no es el Espíritu Santo, es una hermana que justo pasaba por allí. 
Luego la tía Julia llevó a mis papis y abu a un Via Crucis que tienen en San Luis, con estatuas hechas con puro mármol de Carrara, según le dijo mi mami a mi papi, una región de Italia famosa por su mármol blanco, que usan los escultores.
Mis papis, mi abu y la tía Julia llegaron hasta la Primera Estación, porque ya tenían que volverse a El Trapiche, porque tenían que cargar nafta al auto y porque, por sobre todo, no iban llegar jamás a la cima de la sierra donde se encontraba la última estación! 
Mi papi, como siempre, puso a relucir su sentido del humor irónico, e hizo esta foto con una corona de luz en la cabeza de Poncio Pilatos, un señor que dejó toda una impronta en la historia de los jabones de tocador.
Y como siempre, mi papi corrigió su "involuntario error", e hizo esta versión para mostrar a la tía Julia, no sea cosa que la buena señora se enoje con él, con mi mami y conmigo! 
Y como siempre EDESAL S.A. cumplió con su deber de servicio público y ciudadosamente colocó dos cables detrás del monumento. Al menos los hubiesen pintado de celeste cielo! 
Finalmente los cinco retomamos la vuelta a El Trapiche, no sin antes, hacer una foto de las praderas puntanas.
Al llegar a El Trapiche, Darío, uno de los hijos de la tía Julia, llevó a mis papis y a mí, a unos puntos panorámicos que él conocía muy bien; donde mi papi aprovechó a hacer algunas imágenes antes de que se ponga el sol.
Tomé prestadas otras dos imágenes panorámicas de mi papi.


Temprano, en la mañana del día siguiente, mis papis y mi abu se despidieron de los Pantanos y muy especialmente de la tía Julia y retomaron la ruta que los llevaría de regreso a San Juan.
Cerca del mediodía nos detuvimos en el Encón, un lugar que simboliza mejor que nada, lo más inhóspito del desierto sanjuanino.

Allí mismo estaba este simpático almacén donde mi papi pidió un sanguche de milanesa, que estaba para chuparse los dedos, porque era enorme, porque estaba muy rico y porque el señor no le dió servilletas! 

Cuando se atraviesa el límite entre San Luis y San Juan, desaparece el verde y aparece el marrón clarito. La parte sanjuanina del viaje se podría resumir con esta postal:
Pueden ver más imágenes de El Trapiche en el álbum Picasa de mi papi "La Vuelta al Trapiche en Noventa Imágenes".
Bueno, tíos, abus y primos, espero les haya gustado las fotos del viaje. Cualquier reclamo hablan con mi papi! 