Hola tíos, tías!
Cómo se encuentran todos? Yo estoy aquí cada vez con más espacio donde estirar mis piernitas y mis brazitos. Ah sí, porque antes de llegar a este lugar uno de mis requisitos fue que este loft sea lo más... lo más grande que se pueda.
Para suerte mía, mi mami es de esas mamis que tienen mucho líquido amniótico, por lo que aquí estoy yo, dando vueltas y piruetas y pasándola muy bien... Hay lugar suficiente como para dos personitas como yo!
Hacía rato ya que mi papi quería dar la noticia de mi llegada a un grupo de amigos de la infancia a quienes hacía mucho que no veía.
Mi papi fue durante todos los años de su escuela primaria, a estudiar idioma japonés los días sábados. A él sinceramente no le gustaba para nada ir a estudiar japonés y detestaba tener que canjear diversión con sus amigos de barrio por ir a aprender un idioma un día sábado.
Pero allí, en aquel lugar, que llamaban Club Norte, o "norute kurubu" en la divertida fonética de los japoneses, conoció a un montón de chicos de su misma edad, víctimas también de la misma injusticia, lo que -me parece- hizo sentir menos esa desgracia de sus sábados juveniles de "super acción".
Y fue allí que se hizo también de un montón de amigos, que lo acompañaron durante muchos años hasta la adolescencia tardía. Con ellos compartió la organización de grandes campamentos, viajes y muchas horas seguidas de carcajadas -sin respirar!, y algo de deporte... (mi papi es lo que se dice un deportista de modesta trayectoria)
Así fue que después de muchas idas y venidas, se decidió por hacer un asadito, para así atraer a sus amigos quienes iban a venir tentados por el caminito que hace el humo de la parrilla al poner la carne al fuego.
Y llegaron nomás. Al parecer dicha fórmula es infalible! Al igual que los perros, que pueden oler y recrear una imagen cuatridimensional en el que pueden ver una secuencia determinada de hechos en el tiempo, en base al olor; los seres humanos, llegan guiados por sus cuatro dimensiones sensoriales: siguiendo el olor de la carne tirada en la parrilla, sintiendo el sabor de un buen vino, escuchando el ruido del crepitar de las brasas y la risas de los amigos, y viendo la altura de la calle para no pasarse!
Por una cuestión de organización la vaquita la compró toda mi papi ya que sino, se corre el riesgo que todos traigan chinchulín y el fabuloso asado pasaría a ser un festival del colesterol y la arteriosclerosis.
Y así fue como mi papi, en su sana costumbre compró variedad de cortes vacunos, que completaron -de cierta forma- la geografía de una vaca mas bien magra.
Mi mami le contó a mi papi, que el término "vaquita", o la expresión "hagamos una vaquita", viene de la costumbre de juntarse a comer un asado, cada uno aportando un pedazo de vaca. Así, entre todos los invitados, lograban armar esta delicatessen Frankesteniana, cuyo hálito de vida iba a ser infundido con unas brasas y un buen Cabernet Sauvignon.
A pesar que la casita donde viven mis papis es chiquita, entraron todos los que vinieron, comieron todo lo que pudieron, tomaron todo lo que aguantaron, sentados todos en una mesa larga de corte improvisado que armaron mi papi y sus amigos en el jardín.
El día fue acompañado por un sol espléndido y tuve la visita especial de Harumi, una amiga grandota que cuando yo nazca va a tener casi dos añitos. Cuántos amiguitos y amiguitas que voy a tener!
Harumi es la hija de Lili y Sergio y nació en Japón! O sea que ella es japonesa de nacimiento. Yo en cambio voy a nacer en Munro -pronúnciese Munrro, por lo que voy a ser...
Cómo se les llama a los que nacen en Munro!?
Aquí están algunos de los amigos que estuvieron aquel día!
Bueno, tíos y tías, dejen sus saluditos !!!

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