Hola tíos, abus, primos!
Ayer mi mami y yo teníamos turno con la ecógrafa.
Así que fueron con tiempo hasta los consultorios externos en San Isidro, en donde se realiza el examen de ecografía obstétrica, más comúnmente llamado por quienes vivimos en la panza de la mami "el minuto prematuro de fama televisiva".
En el viaje al consultorio mi mami se comió una barra de cereal, con el objetivo de animarme un poco a moverme ante las cámaras.
Claro que por ese alimento bajo en calorías, en nutrientes y en originalidad, yo no me iba a poner a bailar para los demás!
Llegamos. Había muchas mamis que querían brindar a sus bebes sus minutos de gloria, por lo que debimos esperar en la sala de espera. Lamentablemente, en estos lugares, la atención prioritaria a embarazadas no tiene sentido!
Qué curiosas son las salas de espera: un lugar lleno de miradas que se cruzan y estudian entre sí, conversaciones en voz bajas, gente dormitando y otros leyendo; todo esto mientras las voces finitas de las doctoras van llamando uno a uno y logran que tambaleantes -por el sueño- pacientes lleguen a sus consultorios.
Para animarme un poco más mi mami comió, mientras esperaba, un chocolate. Este sí que estuvo bueno y me convenció -en parte- para empezar a bailar más no sea algunos pasos clásicos de Bandana. Finalmente nos tocó el turno a mi mami y a mí y nos levantamos de la silla, que para ese entonces, había ya calcado las formas de las posaderas de mi mami.
Saludamos a la doctora y ella le pidió a mi mami acostarse en una camilla, mientras mi papi, tambaleante y bostezando, entraba al consultorio. La doctora untó un gel transparente y frío, que parece mermelada incolora, por toda la pancita de mi mami.
Y ahí nomás aparecí en la pantalla de la computadora. Mis papis se sorprendieron porque ya estoy todo crecidito y todas las partes de mi cuerpito son reconocibles!
Mientras la doctora tomaba medidas e imprimía imágenes mías como merece toda gran estrella, mis ansiosos papis le preguntaron si podían saber el sexo -el mío, claro.
La doctora entonces apuntó su escáner a mis zonas íntimas y buscando algún indicio entre mis piernas!
La doctora titubeó "Esto que ven aquí es la entre-pierna y esto de aquí... yyy... podría ser un varoncito...". Mi mami pensaba, mientras se retorcía sobre la camilla para poder ver la pantalla, "pucha! yo desde aquí no veo un pito...". En tanto, mi papi, quien estaba parado al lado del ecógrafo, exclamó "Yo veo un pito! yo veo un pito! Es un varón! Es un varón, no?". La doctora respondió "Yyy... podría ser...". "Cómo que podría ser!? Eso no es un pito!?" preguntó mi papi. A lo que la doctora le respondió con un solemne "...".
Mi papi ya no sabía que hacer para sacarle a la doctora una conclusión más firme, quien ya había movido el escáner para realizar otras mediciones y mi mami acusaba ya dolores en el cuello.
En fin, la cuestión es que ya saben mi sexo creo... por lo que mis papis ya empezarán a ver qué nombres ponerme... Y espero sea pronto... esto de tener un nombre genérico bebé, no me causa ninguna gracia, porque nos hace indistinguibles... más allá de que mi papi diga que todos los bebés recién nacidos son igual de feos!
Les parece a ustedes!? Con un papi así yo no sé cómo voy a hacer para malcriarme!
Bueno, tíos, primos, dejen sus mensajitos!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario